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Hotel Blanca Brisa **


Joricas, 49. Cabo de Gata. Cabo de Gata

El Hotel Blanca Brisa, enclavado en un lugar adorable, en el Parque Natural de Cabo de Gata, ofrece al visitante el confort, la atención y el descanso más puro de la naturaleza.

SITUACION

Su situación a la entrada de la barriada de Cabo de Gata, es sin duda uno de los mayores privilegios, del que podemos disfrutar, gozando de los paisajes y lugares más encantadores de Europa.

A 100 metros de las Salinas, que son refugios y hogar de múltiples aves exóticas; junta a la playa de cristalinas y transparentes aguas, respetadas por el hombre; inmerso en un soberbio Parque Natural y Reserva de la Biosfera, con un litoral compuesto de embrujadas calas playas vírgenes.

El Aeropuerto a unos 15 minutos y la capital almeriense a escasa media hora, hablan de las necesarias comunicaciones de un cercano paraíso.

Con todos estos ingredientes y muchas más aventuras por descubrir, la residencia emotiva y relajada está mas que garantizada.

GASTRONOMIA

La calidad del Hotel-Restaurante Blanca Brisa, complementará con creces los deseos del viajero con una gastronomía regional única, y unos servicios de hotel que les sorprenderán, superando ampliamente su denominación de dos estrellas.

PASEOS - RUTA TURISTICA

El Cabo de Gata, uno de los hitos del litoral mediterráneo en el Sudeste de la Península Ibérica, es el extremo de una sierra volcánica que limita por oriente las llanuras almerienses y los campos de Níjar. El contacto con el mar aparece marcado por la existencia de bellísimos acantilados que alternan con calas tradicionalmente aprovechadas como refugio por navegantes que se aventuran en sus confines, o para emboscarse y actuar desde ellas durante aquellos siglos en los que la piratería se adueñó de estas aguas, dificultando que se asentara una población estable en sus tierras, hecho que en parte las ha preservado.

En palabras de José Ángel Valente se trata de un: «Fragmento o supervivencia - gravemente asediada- de cuanto en las costa mediterránea española has sido irremediablemente destruido. Todavía encontramos en esta tierra un espacio real donde la naturaleza parece reconocerse a sí misma y donde el hombre puede, a su vez, reconocerse en ella. Reserva inapreciable de belleza, paraje que invitan a la quietud del ánimo, a la contemplación o al despacioso movimiento sumergido en el que toda creación tiene su origen. Lugar donde se aposenta y vivir con todo su poderío la luz. Dominio y extensión del aire y latitud sin mengua del mirar...»

El macizo de Cabo de Gata es la parte emergida de una región volcánica de mayor amplitud que continúa bajo el mar de Alborán y aflora en el norte de África. Este vulcanismo de tipo calco-alcalino se formó durante la era Terciaria en cuatro periodos de emisión magmática, seguidos de una fase hidrotermal, datables entre 15.000.000 y 7.900.000 años aproximadamente.
Dominio de las encantadoras playas de su litoral: recogidas calas entre acantilados, o largas cintas arenosas, junto a las que suceden salinas, dunas, escarpes y aridez, acentuada por el predominio generalizado de una vegetación caracterizada por su adaptación al territorio.

Tierra conocida en el pasado como la costa de los piratas, durante el siglo XVIII el ingeniero militar Felipe Crame la situó entre el Morrón del Cabo de Gata y Mesa Roldán, pero el naturalista Simón Rojas Clemente, a comienzos del siglo XIX, la concluiría en la Torre de Rodalquilar.

De más de 200.000 especies vegetales catalogadas en el ámbito mediterráneo, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar aparecen en torno a un millar, cantidad sorprendente para espacio tan limitado en extensión y altura.

De la vegetación predominante en las sierras, campos y playas del Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar destaca el palmito, como principal y más abundante de una larga serie de arbustos, algunos de ellos de porte arbóreo: el lentisco, el acebuche, el taray, la coscoja, las esparragueras, el arto, el orobal, el cornical, la adelfa, el azufaifo, el sisal, el ágave, entre otros muchos.
Respecto a las comunidades de vertebrados terrestres, cabe distinguir entre la sierra y zonas esteparias inmediatas y las salinas. En el primer dominio, según los trabajos previos a la declaración de Parque Natural, existen 54 especies.

El valor de su extraordinario biodiversidad ha sido reconocido en 1997 por la U.N.E.S.C.O con la catalogación de este Parque Natural como Reserva de la Biosfera.

La situación actual del Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar es el resultado de la delicada convivencia entre su biodiversidad y una humanidad que, con diversas carencias como la incomunicación y la precariedad hídrica, origen de su singular ingeniería hidráulica, ha logrado mantener a lo largo de la historia un equilibrio excepcional; asimismo ha sido fundamental la voluntad de algunos grandes propietarios que han respetado esta tierra, salvando sus valores naturales de la avalancha de hormigón que ha alterado radicalmente las costas españolas durante la segunda mitad del siglo XX.

Un Espacio Natural Protegido

La primera figura de protección que afectó a este espacio fue la directiva del Consejo de las Comunidades Europeas (79/409 C.E.E.) relativa a la conservación de las aves silvestres por la cual se creaban las Zonas de Especial Protección para la Aves conocidas sintéticamente como ZEPAs cuya red cuenta en el ámbito comunitario con más de 650 espacios que abarcan una superficie global de más de 5.500.000 hectáreas, entre las cuales aparecen las 26.000 de la zona de Cabo de Gata incluidas por la Junta de Andalucía.

Los recursos tradicionales en este territorio han sido la minería, la explotación salinera, la pesca artesanal, la agricultura, de regadío allí donde se podía lograr el agua que lo permitiera, y en los secanos la cerealística extensiva y la molinería asociada, la recolección del cogollo de palmito, de frutos como el chumbo, así como del esparto y el tomillo, y desde mediados del siglo XX de fibras como las del ágave y el sisal. Recientemente la afluencia de visitantes ha permitido desarrollar una oferta turística cada vez de mayor variedad y calidad, cuya consolidación es una des las apuestas de futuro, ya presente, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar.

Las Salinas de Cabo de Gata

Las salinas de Cabo de Gata, uno de los ecosistemas más relevantes de Andalucía, ocupan una cuenca arcillosa, probablemente antigua albufera, que un cordón litoral de varios kilómetros separan del mar, los estanques o charcones están invadidos por un denso matorral de vegetación halófila que se extiende por los diques que cruzan el recinto y los escasos islotes existentes en su interior. Juncales y carrizales predominan en su vegetación facilitando el descanso de aves y nidificación de un conjunto de más de 80 especies de aves, entre las sedentarias, las estacionales, las migradoras de paso y las que sólo se acercan a las salinas para alimentarse.

La contemplación de aves en las salinas se pude realizar desde un observatorio convenientemente señalizado y preparado con caseta y trampillas para poder apreciarlas sin molestarlas; son recomendables prismáticos. Junto a su entrada hay un pequeño jardín de tarayes y otras plantas autóctonas, en cuyas inmediaciones se pueden aparcar los vehículos.
La mayor variedad de especies se concentran durante el verano, pero cualquier estación resulta apropiada para observar avocetas, cigüeñales, garzas, gaviotas, patos y, sobre todo el flamenco rosado.


Situación Hotel Blanca Brisa